San Agustín de Hipona, obispo y doctor

 San Agustín de Hipona, obispo y Doctor de la Iglesia, es una de las figuras más influyentes en la historia del cristianismo occidental. Su vida es un testimonio de una profunda búsqueda de la verdad, una conversión radical y un intelecto prodigioso puesto al servicio de Dios.


Primeros Años y Juventud (354-386 d.C.)

Aurelio Agustín nació el 13 de noviembre del año 354 en Tagaste, una pequeña ciudad de Numidia, en el norte de África (actualmente Souk Ahras, Argelia) . Su padre, Patricio, era un pagano que se convirtió al cristianismo poco antes de morir, y su madre, Mónica, era una devota cristiana que oró incansablemente por la conversión de su hijo .


Desde joven, Agustín mostró una inteligencia excepcional y una gran pasión por el conocimiento. Estudió retórica en Tagaste, Madaura y Cartago, donde se destacó por su elocuencia . Sin embargo, su juventud estuvo marcada por una vida de placeres y una búsqueda intelectual que lo llevó por caminos alejados de la fe de su madre. A los 17 años, tuvo un hijo, Adeodato, con una mujer con la que mantuvo una relación durante muchos años .

Durante este período, Agustín se sintió atraído por el maniqueísmo, una religión dualista que ofrecía una explicación del mal en el mundo que le parecía más convincente que la doctrina católica . Se unió a los maniqueos y fue un "oyente" durante nueve años, llegando a ser un defensor elocuente de sus ideas . Sin embargo, con el tiempo, comenzó a dudar de las respuestas maniqueas, especialmente después de un encuentro insatisfactorio con Fausto de Milevi, un obispo maniqueo .


La Búsqueda de la Verdad y la Conversión (386 d.C.)

En el año 383, Agustín se trasladó a Roma para enseñar retórica, buscando un ambiente más propicio para su carrera . Sin embargo, se desilusionó con los estudiantes romanos y, en el año 384, aceptó un puesto como profesor de retórica en Milán .

Fue en Milán donde su vida comenzó a cambiar drásticamente. Allí conoció al obispo Ambrosio, cuya elocuencia y profundidad en la exposición de las Escrituras lo impresionaron profundamente . Agustín comenzó a escuchar los sermones de Ambrosio, inicialmente por su habilidad retórica, pero gradualmente, el contenido de la fe cristiana empezó a penetrar en su corazón y mente . Ambrosio le mostró que las Escrituras podían interpretarse de una manera alegórica y espiritual, lo que ayudó a Agustín a superar sus objeciones intelectuales al Antiguo Testamento .

La influencia de Ambrosio, junto con las oraciones persistentes de su madre Mónica y su propia búsqueda incansable de la verdad, lo llevaron a una crisis personal. Agustín se dio cuenta de que la verdadera felicidad no se encontraba en los placeres mundanos ni en las filosofías que había explorado. En el verano del año 386, mientras estaba en un jardín, escuchó una voz infantil que le decía "Toma y lee" (Tolle, lege) . Abrió la Biblia al azar y sus ojos cayeron en Romanos 13:13-14: "No en comilonas y borracheras, no en deshonestidades y disoluciones, no en contiendas y envidias, sino revestíos del Señor Jesucristo, y no hagáis caso de la carne para satisfacer sus concupiscencias" . Este pasaje fue el catalizador de su conversión definitiva.

Agustín decidió abandonar su carrera y su estilo de vida anterior para dedicarse por completo a Dios. Fue bautizado por San Ambrosio en la Pascua del año 387, junto con su hijo Adeodato y su amigo Alipio .


Regreso a África y Ordenación (387-395 d.C.)

Después de su bautismo, Agustín decidió regresar a África. En el camino, su madre Mónica falleció en Ostia, después de haber visto cumplido su mayor deseo . Al llegar a Tagaste, Agustín vendió sus bienes y fundó una comunidad monástica, dedicándose al estudio de las Escrituras, la oración y la vida ascética.


En el año 391, durante una visita a Hipona, fue aclamado por el pueblo y ordenado sacerdote por el obispo Valerio, quien necesitaba ayuda en su ministerio . Agustín aceptó a regañadientes, pero una vez ordenado, se dedicó con fervor a la predicación y a la defensa de la fe.


Obispo de Hipona y Doctor de la Iglesia (395-430 d.C.)

En el año 395, Agustín fue consagrado obispo coadjutor de Hipona y, poco después, tras la muerte de Valerio, se convirtió en el obispo titular de la diócesis . Durante los siguientes 35 años, Agustín fue un pastor incansable, un predicador elocuente y un prolífico escritor.